Radio Eduardo Collado

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Sí, no está perfecto, pero se puede conducir. Vamos. Hammond, tengo caballos de fuerza y solo tracción en las ruedas traseras. Claro. Esto es absurdo. Voy a pasarte. Tengo tracción en las cuatro ruedas y vectorización del torque. Yo puedo. Mientras tanto, en el auto de Ígor. Apuesto a que ella sigue con dos minutos de ventaja. ¿Por qué te detuviste? Porque se me aproxima una granja entera. Es un río de lana y almuerzo. Por favor, no rayen mi Bentley. Bien. Al acercarnos al final del viaje, la superficie del camino mejoró. Así que pudimos liberar nuestros enormes caballos de fuerza. Aquí estamos, damas y caballeros. Richard Hammond va por una montaña, en un Bentley, muy rápido. Así que nada puede salir mal. Tenemos que estar más cerca de ella. Sin ofender, Abbie, pero no te dejaré ganar. JARDÍN DEL PARAÍSO La meta en el Jardín del Paraíso estaba cerca. Y al entrar a los alrededores, el patio del Paraíso, Abbie estaba a la vista. Sabíamos que la carrera sería nuestra, pero entonces, resultó que en realidad, la meta estaba en el siglo XIV. ¡Cielos! Estrecho. Muy estrecho. No sé cuánto cuesta un spoiler delantero en estos autos, pero supongo que mucho. Abbie, sin embargo, no estaba preocupada por esas cosas. Ese es el sonido de un cuervo arrastrándose contra un estéreo ruso. No estuvo bien. Hola. Hammond, estoy encallado. Buscaré otro camino. ¿De veras es por aquí? Ahora el maletero hace mucho ruido. Mientras tanto, había encontrado otra ruta que no era mucho mejor. ¡Por Dios! Esta es la carrera de autos ideal según James May. Voy a seis, cinco. A estas alturas, sabía que había perdido. Así que debía encontrar una excusa. Necesito la cabeza. Ese sombrero. Este lugar no es para un Bentley. Es. territorio de Land Rover. James May, eres un . Informe de situación, apareció un hombre en la ventana, tomó unidades de dinero, y ahora tengo este sombrero. Finalmente, Hammond y yo encontramos el victorioso Renault de Abbie en la meta. Y luego, tras lo que fueron varias horas, apareció May. Ah, aquí está. ¡Cielos! ¿Quién ganó? ¡Nosotros! ¿De veras? No. Él fue a comprarse un sombrero.



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