Radio Ecuatoriana FM

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¡Deja de tocarme los huevos! ¡Y deja de beber también! ¡Métete en tus asuntos, vale! ¿No ves en que estado estará si lo encontramos? Imagina a mamá si le llevamos el cuerpo de papá devorado por coyotes. ¿Todo para contentar a tu rabino? Nunca has pisado una sinagoga, ni te has puesto la kippa en tu vida, ¿y ahora quieres cumplir sus preceptos? ¡Eres un coñazo! Y puede que no esté en tan mal estado. Vamos a encontrarle. Pues lo harás tú solo. Para mí esto se ha acabado. Mañana me iré a pescar. ¿No necesitas dinero? ¿Por qué? Porque yo sí, piénsalo bien. No veo la relación. ¿De qué hablas? Para abrir una sucesión, se necesita un certificado de defunción. Y para tenerlo, hace falta un cadáver. ¿Qué? Sin cadáver, habrá que esperar siete años para abrir la sucesión. Es lo que dice la ley, es así. ¿Qué? Tú también saldrás beneficiado. ¡La mitad es tuya! ¿Me estás diciendo que ese es el motivo por el que le buscamos? Sí. Es otro motivo, sí… ¡Ben, por el amor de Dios! Sabía que eres un tonto del culo, pero te has superado. No me des lecciones morales. Yo jamás le he pedido nada a nadie. Sé que a ti te daba dinero, desde hace años. Si no fuese por eso, habrías acabado viviendo en la calle. Así que las lecciones, guárdatelas para ti, ¿vale? De estas no hay en Europa. Se parece un poco a vuestras “percas”. Están muy ricas, ya verás. ¿Qué es? Comino, solo un poco. Sal, pimienta y nada más. ¡Qué buen ambiente hay ahí dentro! Siempre tienen broncas, ¿qué les pasa ahora? No lo sé. ¿Las giramos? Sí. Fue tu abuelo quien nos enseñó esto. Pasas el hilo por la ampolla y lo dejas toda la noche. Al día siguiente, el líquido se ha escurrido por el hilo. En la facultad, no te enseñan esto. ¡Venga, a comer! La primera vez que vinimos aquí fue con él. Pescando con mosca, era insuperable. Antes de lanzar el sedal, contemplaba la superficie tres minutos. Se fijaba en un punto a cincuenta pies… y lanzaba. En un radio de tres pies, metía la mosca donde él quería. Y casi siempre, a los diez segundos, ¡clac!, le picaban. Jamás entendimos cómo lo hacía. ¿No os lo explicó? No lo entendíamos. Decía que veía un remolino, burbujas… Imaginaos, a cincuenta pies. Cabe la posibilidad de que se haya fugado con una jovencita. ¿Acaso sería una sorpresa? ¿Qué pasa? Se tiró a la mitad de las enfermeras de su clínica, tal vez fue un flechazo. Dentro de un mes, recibiremos una postal desde Florida: “He rehecho mi vida con Miss Quebec, un beso. Papá”. Sería capaz. Y ya no tendríamos que preocuparnos por la herencia, ¿no? Oh, eso no es Kosher. Esto no le importa, le importa una la Torá y el rabino… ¿Ya has terminado? ¿No te da igual? Papá tenía razón. Tú y yo no venimos del mismo planeta. Solía decir que yo tenía el cerebro y tú el resto. Creo que no bromeaba cuando lo decía. ¿Queréis parar ya, muchachos? Al menos yo tengo cojones. No creo que tú vayas muy sobrado. Suerte que Jean ya no está aquí para ver esto. No me lo habías contado. Se acostaba con todo lo que se movía. ¿Eh? Le gustaban las mujeres. Ahora entiendo la historia. Tal vez tuviese un montón de hijos.



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