Dynamisradio Hanares 92.6

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Sí, sí. Bien. ¿Nos vamos? Ya está, ya les has visto, ¿satisfecho? ¿Sabes algo de pesca? ¿Perdón? La pesca. ¿Pescas? Ah, no. ¡Cállate! ¡Oh, cállate! Es el perro de Jean. Le echa de menos. ¿Dónde lo dejo? Ahí. Instálate ahí. Toma, póntelas. ¿Son las de papá? No. ¿Estás de vacaciones? Sí. Unos días. ¿Sabes qué estamos buscando? Sí. Así tenemos más posibilidades. Hay una franja de tierra hacia el sur. Hay que ir allí. Si la corriente lo ha arrastrado, estará allí. ¿Qué tal las botas? Perfectas. ¡Cállate, joder! Toma, para los mosquitos. ¿Llevaba las botas puestas? Sí. Si se llenan de agua. No se flota bien. Ya lo sé. ¿Y cómo supo que estaba embarazada? ¿Le llamó ella? Ya te lo he dicho, no lo sé. Claro que lo sabes. No soy yo quien debe contártelo. ¿Entonces quién? ¿Eh? ¿Le llamó? Sí. Le explicó que estaba casado y que ya tenía dos niños, pero ella no quiso escucharle. Un día, le llamó y le dijo que habías nacido. ¿Y él no hizo nada? Ocho días después, compró un billete de avión. Fui yo quien le llevé al aeropuerto. Por la noche, me llamó. Había cogido un taxi de vuelta a casa. Le flaquearon las piernas. Y no volvió a llamarla. No. Pero ella tampoco. Pero eso le atormentó toda su vida, créeme. Cuando supo que tenía problemas de corazón, quiso conocerte. Pero no sabía cómo te lo tomarías, así que me dio el paquete para que te lo enviase. Y tú, ¿nunca se lo preguntaste a tu madre? Sí. Pero me dijo que fue una historia de una noche, con un tipo que ella no conocía. Y que mi padre era Étienne. ¡Pierre! ¿Qué? ¿No vas a mirar cerca de esas rocas? ¡No están en la corriente! ¡No sirve de nada! ¿Qué? ¡Nada! ¿Qué tal las vacaciones? ¿Tienes un pitillo? Toma. ¿Dónde vives? En París. ¿Has estado? No. ¿Tu padre también es médico? No. Gracias. ¿Un descanso? Joder, qué calor. ¿Cojeas? Son las botas. Tengo una ampolla. ¿Me das uno a mí también? ¿Fumas en el Sabbat? Creí que habías visto a Dios. No diremos nada. ¡Ven! ¡Dámelo! ¿Dónde ha encontrado esto? ¡Vamos, busca! ¡Busca! Es un corzo. Fue devorado por un coyote. Si encontramos a vuestro padre, tal vez esté en el mismo estado. ¡Ven aquí! ¡Pablo! ¡Ben! Ben, esto no tiene sentido. ¡Ben! ¡Vamos! Tú eres abogado, ¿no? Sí. ¿En Montreal? No, en Toronto. ¿Y tienes tu propio bufete? Sí. Es un bufete grande. Lo monté hace diez años. ¿Y cuántos sois? Treinta, dieciocho somos abogados. ¿Y qué haces? ¿Derecho penal? No, que va. Hace diez años que no pleiteo. Trabajo en fusiones de compañías, negocios para adquisiciones. Se trata de buscar el dinero. Gracias. Y vuestro padre tenía una clínica, ¿no? Sí. ¿Cuál era su especialidad? Cirugía plástica. Ponía tetas a las burguesas. Eligió un buen mercado. ¿Alguien viene conmigo? ¿Ahora? ¿Prefieres comer fideos? ¿Y vosotros? No, no me apetece. ¿Y tú? Tampoco, gracias. Está bien. No la cagues, ¿eh? Eres como un disco rallado. ¿Qué? Ya lo sé, me lo has dicho mil veces. Encended el fuego para hacer brasas. De acuerdo. Hay madera ahí detrás, usad un hacha. Vale. No empieces otra vez. Vamos, no me jodas, ¡todo eso son bobadas! Para un entierro, se necesita un cadáver.



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