Radio Taoro – Tenerife

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Sólo necesita un lugar para crecer. Crece y crece. Luego surge y es parte del mundo. Porque, ¿sabes cuál es el sueño verdadero? Es la vida. La vida es el sueño. El único sueño. Yo quiero ese sueño. ¿Qué sueño es ese? Este mismo. Como el que ellos tienen. Prepara un cuarto para nuestra invitada. ¿Todo está bien? Oye. Lo siento. Supongo que estoy algo nerviosa. Está bien. ¿Puedes entrar un momento? Sí, por supuesto. ¿Es esto realmente necesario? Ven aquí, niña. Nos vamos. ¡Tráela abajo! ¿Quieres verlo todo sobre tus s paredes? Ven aquí. Prométeme algo. Cuida del conejo. Vamos. Sí. Cuando estemos afuera ya lejos del muro, la dejaré ir. Ven. Vamos, niña. Estoy muy decepcionado, Arlen. Realmente decepcionado. Una vez afuera la dejaré ir. Lo juro. Tú, mira esto que viene aquí. Abre, Nacho. Abre el portón. ¡Ábrelo! Vamos. Adiós, rubiecita. No regreses, demente. Miel. Estás bien. ¿De acuerdo? Oye. Espera. ¿Qué estás haciendo? ¿No quieres quedarte conmigo? Estás demasiado confundida, ¿no? No. ¿Qué crees que soy? Lo que pasó entre nosotros, pasó entre nosotros Radio entonces lo que pueda pasar, podrá pasarnos a nosotros. Trajiste a mi hija de regreso. Lo hiciste. Ya puedes irte. Regresa a Comfort. No regresaré allí. En este lugar sólo hay muerte. Así es. Bien, me gusta aquí. ¿Qué es lo que te gusta? ¿Dónde es aquí? Mira a tu alrededor. Es la nada. Quiero espagueti porque el otro hombre me dio espagueti. Quiero espagueti. El año pasado, uno de mis camareros recibió tanto en propinas Radio que ahora dirige su propio hotel. Pero recuerden que me llevo mi porcentaje Radio y también recuerden Radio Que ustedes tienen contacto directo con los huéspedes. Yo no. Por lo tanto, espero recibir determinados pagos Radio a cambio de sus privilegios remunerativos Radio y no olviden Radio Todas las propinas van aquí Radio y recuerden que tengo ojos en la nuca. Yo tengo la llave. Propinas por partes iguales Radio salvo en casos especiales, donde me llevo dos tercios. Supongo que si un huésped me insulta se considera que tiene razón. Querida, estuviste conmigo dos temporadas. Eso alcanza para saber que no se puede insultar a la anfitriona de un hotel. Como siempre, confío en tu espléndida discreción. A veces me pregunto si mi discreción soportará los insultos. Curtis, es bueno volver a tenerte con nosotros. Gracias, Sr. Lamson. Martín, ¿has hecho la reserva de Prentiss? Sí, esta mañana, señor. ¡Bien! ¿Qué tal van los estudios? ¿Sigues con medicina? Sí, señor, espero graduarme dentro de un año. Qué mal para mí. Quizás te rinda la profesión de médico, pero yo pierdo a un empleado ejemplar. Es muy amable, señor. Y supongo que cuando él sea el Dr. Curtis también te perderé a ti. Bueno Radio Sí, señor. Verá, ser la Sra. Curtis es un trabajo de tiempo completo. Bueno Radio felicitaciones. Pónganle mi nombre a su primer hijo. Teléfono para el Sr. Baker. Sr. Baker, por favor. Teléfono para el Sr. Baker. Muchacho. Sra. Matilda Prentiss PITTSFIELD, MASSACHUSETTS Bueno, aquí estamos. Vamos, mamá. Vamos, Ann. Date prisa. Espera un momento. Olvidé mi cartera. Es la familia Prentiss. La vieja vale millones. Para demostrarles que tengo corazón, quédense con todo lo que les dé. ¡Vaya! Gracias, jefe. ¡Vaya! ¿Cómo le va, Sra. Prentiss? ¿Cómo está? Un placer recibirla. Nuestra temporada nunca está completa sin usted. ¿Reservó la misma suite? Por supuesto. No al mismo precio tan elevado, supongo. El precio es razonable. Parecen creer que el dinero cae del cielo. Sí, señora, es decir Radio discutiremos eso en otro momento. Ahora querrá descansar. No puedo descansar con esos precios. ¿Cómo está, Sra. Prentiss? ¿Cómo está, jovencito? Muy bien, gracias. ¿Y cómo está usted, Srta. Prentiss? Tan feliz que casi no puedo soportarlo. Bien. Te conozco. Eres la anfitriona, ¿no? Te recuerdo del verano pasado. ¿En serio? Claro que sí. ¡Humbolt! La campana pone fin al primer round. Después nos vemos. Pelearemos esto hasta el final. Humbolt, ¿dónde estás? Verás, madre Radio el año pasado esa damita dijo no saber nadar Radio e iba a enseñarle cuando Radio Cuando te llevé a casa. Siempre sé lo que hago. Sí, madre. Sí, esos dos van en ese cuarto, y esos tres en ese otro, sí Radio y sí, ésos van en ese cuarto. ¿Cuántos litros de gasolina usamos para venir, Humbolt? Ochenta. ¡Ochenta! ¿hay algo más? Sí, sí. Llévate esto Radio cámbialo y divídelo entre ustedes. Debo admitirlo, madre. No cualquiera le daría , a cuatro chicos Radio por cargar maletas. ¿Cuántas veces te lo he dicho? Que sea rica no significa que tenga intenciones de que abusen de mí. Un dólar no habría sido tanto. ¿Qué? ¿ centavos más? ¿Tienes idea de cuánto interés te dan centavos Radio Bueno, ten cuaderno y lápiz y siéntate a calcularlo. Sabes que no soy bueno con los porcentajes. Pero sí lo eres con las proporciones femeninas. Sí, diría que soy un especialista. Humbolt, ¿cómo puedes bromear con algo así? Bromeo con eso porque lo disfruto. ¡Bueno, yo no! Cuando pienso en la angustia que sufrí con tus tres matrimonios Radio Cuatro, madre, cuatro. ¡Cuatro! ¡Pensar que esas cuatro coristas horribles andan por ahí Radio con el honorable apellido Prentiss!



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