Radio Tagoror Santa Lucía

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lleguemos a la escuela. Yo Radio No lo veré. Qué cosas dices. Claro que sí. Dentro de unos días desfilaremos todos luciendo el galón de alférez. ¿No te jugaras duros? Vale. Y puedes darlos por perdidos. Así Radio Botón de ancla Radio Todos unidos, unidos todos Radio (LE DA LA EXTREMAUNCIÓN EN LATÍN) (REZA EN LATÍN) Para siempre en su recuerdo. -En su recuerdo. Lleva muchos años luchando con la mar. Y comprende como nadie nuestros sentimientos. -Perdonadme, muchachos. Estaba equivocado. Qué importa perder una regata cuando se tiene el corazón Radio y coraje suficientes para intentar ganar Radio una batalla a la muerte saliendo al encuentro de ella. Sabiendo además que el mar cobra siempre su tributo. Banda militar. -Y la gloriosa tradición de nuestra Marina Radio no se interrumpe nunca. En la guerra como en la paz, cuando el peligro nos llama, Radio ninguno de nuestros hombres ha titubeado en ofrecer su vida Radio como hizo Enrique Tejada, hoy alférez de fragata Radio a título póstumo. Que con su sacrificio pudo demostrar Radio la hermandad que existe entre toda la gente de mar. Nuevos oficiales, caballeros guardiamarinas Radio y aspirantes gritad conmigo: ¡Viva la Marina! Él es instruido e inteligente. Pero amoral y sin principios. ¿Sabe qué hizo en el último combate? Con una ametralladora mató él sólo a fachas. Y luego, el animal se larga y deja su puesto de oficial en plena batalla. No se ría, no. Habríamos debido fusilarlo, pero ¿quién se atreve? Ya hemos llegado. Aquí estará bien. Querida Trini Radio En el pueblo, por lo menos tenemos arados. Pero no te regalan jabón. ¿Alguien sabe para qué cojones quieren el hoyo? Para meternos cuando nos maten y ahorrarse el trabajo. ¡Compañía! Esta trinchera está diseñada para protegernos del enemigo. Desde aquí alertaremos de todo movimiento hostil. Nos protegerá de los tiros y las bombas. Quizá algunos muramos en este hoyo. Pero la idea es vencer al enemigo desde aquí, ¿entendido? ¡Sí, teniente! Traemos aquí a los animales moribundos. Aprovechamos que aún pueden caminar para despeñarlos. Los buitres se ocupan del resto. También lo hacen con personas. Mi marido está aquí. ¿Acaba de llegar? Sí, para el entrenamiento de los soldados. ¿Sí? ¿Y en qué consiste? En enseñarlos a matar. Para eso no hace falta entrenarse. Yo casi mato a mi madre al nacer. Y aquel pequeño casi me hace lo mismo a mí. Suerte que no lo hizo. ¿Por qué habla tan bien catalán? Mi marido era de Barcelona. Viví allí muchos años. Usted es de Barcelona, ¿verdad? Sí. ¿Qué hace cuando no enseña a matar? Estudié Derecho. Quería ser abogado. Se le ve que es de buena familia. El desierto es mayor de lo que parece. Y con esas botas no llegará ni a ver al enemigo. ¿Qué? ¿No podías llamar antes? No me dejarían pasar. Venga, no nos entusiasmemos. Tendrás unas vistas increíbles desde aquí. ¿Por qué siempre tienes lo que quiero? Porque soy amable y educado. ¡Todavía lo tienes! ¿Esto? Hasta que me muera. ¿Hay algo interesante arriba? Más que abajo. Ni que lo jures. Esto está muerto. Los fascistas ya podrían estar en Barcelona, pero han desguarnecido este frente para alargar la guerra. Cuanto más dure, más triunfal será la victoria. Y aquí nos morimos de asco. Eso sí, oliendo a jabón. No lo dirás por ti. Vas como un dandi, pero apestas. Así podrás seguirme y dispararme. Ya me gustaría, ya. ¿Celebramos que somos tan amigos con coñac fascista? Yo no tengo. Pero yo sé dónde hay. No te entiendo. Alcanzas la gloria matando fachas y te vas en lo mejor. No, me fui cuando se acabó. La gloria sólo dura un segundo. Yo la viví y me largué. Y debo confesarte que se me hizo eterno. Ahora me hacen contar garbanzos. Se ve que quien aparece y desaparece cuando quiere no es de fiar. ¿Crees que doy mal ejemplo a la tropa? Sí. ¿Juli? ¡Cuidado! Es lo que me hacen siempre los compañeros cuando estoy de guardia. La cena está servida. Mira. Hostia, un piano. Vale. ¡Lluís! Juli. ¡Juli, joder! Juli. La casa tendrá dueño. No creo que quien se va de casa así espere encontrarla igual. Juli, eres oficial. Gracias. No deberías dedicarte a la rapiña. Ni a contar garbanzos. Lo hace mi subalterno. Los números me cuestan un poco. ¡Et voilà Radio ! ¿Y qué no te cuesta a ti? El escapismo. A eso me podría dedicar profesionalmente de mayor. Aunque tú también. ¿Yo? ¿Por qué lo dices? Pregúntaselo a Trini, ya que ni siquiera abres sus cartas. ¿Espías a tu mejor amigo? ¿No te importa ni respetas nada? Otro error del hombre de grandes principios. ¿Sabes qué me importa? Las estrellas. Hay una que me preocupa. Cada día pierde un poco de luz y está a punto de extinguirse. Hay millones de estrellas. Ten cuidado, Lluís. Trini es como una casa abandonada. La puede registrar un extraño. No vuelvas a hablarme de Trini. Juli, ven. Ven. ¿Qué pasa? Hay un par de fachas aquí delante. ¿Los ves? Sí. ¿Y? Están en su mitad. ¿Qué quieres decir? En estos pueblos abandonados compramos ambos bandos. Si nadie cruza al otro lado, todo va bien. Guarda la pistola. A sus órdenes, capitán. Descanse. Mire, me pilla haciendo este artefacto para espantar las moscas. Me ordenan requisar un caballo. El territorio es muy extenso.



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