Máxima FM 104.2 FM Barcelona

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Diles Radio ¿El qué? Que me olviden. Díselo. Estoy retirado. Terminé. Tanto mi obra como mi vida. Déjate de gilipolleces. Tu música transmitía emociones nuevas y sorprendentes. Las emociones también se pueden sobrevalorar. Esto es patético. Solo falta un mimo. Suele venir uno todos los años. Bien. Perdone, Sr. Tree. Miss Universo está aquí. Es un placer conocerlo. Soy una gran admiradora suya. Me encantó cuando hizo de Míster Q. No me pierdo ni una película de robots, y esa es mi preferida. Gracias. ¿Ve otro tipo de películas aparte de las de robots? Claro. Tengo la vida por delante y quiero ser actriz. No quiero depender solo de mi belleza. ¿Estudia algo o solo se dedica a ver telerrealidad? Aprecio la ironía, pero, cargada de veneno, pierde toda su fuerza. Y revela otra cosa. ¿Qué? Frustración. Estoy frustrado, Miss Universo. Yo me alegro de haber participado en el concurso. ¿Usted se alegra de haber hecho de Míster Q? No tiene ni un pelo de tonta, Miss Universo. En absoluto. Te he visto en una película. ¿A ti también te gusta Míster Q? No. Interpretabas a un padre que no conocía a su hijo y lo veía por primera vez en un bar a los años. Nadie vio esa película. Hay una parte que me gustó mucho. Cuando tu hijo dice: ” ¿Por qué no te quedaste?”. Y tú le contestas: “No estaba preparado”. En ese momento, aprendí algo muy importante. ¿Qué? Que nadie se siente preparado. Así que no hay que preocuparse. Adiós. Ya nos veremos en el hotel. ¿Cómo ocupas tus días? Dicen que estoy apático, así que no hago nada. ¿No echas de menos el trabajo? Para nada. Trabajaba demasiado. ¿Echas algo de menos? Echo de menos a mi mujer, Melanie. Leí en la Wikipedia que conociste a Stravinski cuando eras joven. Sí, es cierto. ¿Cómo era? Pues era muy Radio plácido. Plácido. ¿Nada más? Sé generoso, Fred. Necesito un amigo generoso. Háblame de Stravinski. Una vez dijo que los intelectuales no tenían gusto. Desde ese momento, hice todo lo posible por no convertirme en un intelectual. Y lo conseguí. Y tú, ¿qué echas de menos? Nada, por suerte para mí. Venga ya. Sé generoso, Jimmy. Descubrí lo que echaba de menos hace cuatro meses, leyendo a Novalis. ¿Lees cosas de Novalis? Los actores de California, cuando no están borrachos, esnifando coca o de fiesta con modelos anoréxicas, también leen a Novalis. Tienes razón. Lo siento. No soy más que un viejo lleno de prejuicios. ¿Y qué dice Novalis? “Siempre vuelvo a casa”. “Siempre vuelvo a casa de mi padre”. Está en su lecho de muerte y le susurra: “Debería haberme dedicado a ti y a nuestro amor” “en lugar de malgastar mi vida siendo el rey de los seguros”. Podría decirle algo banal. Algo muy sencillo, en plan Radio “Cuídate mucho”. No. Hay que quedarse con el dolor físico hasta el final. Podría decir: “Ni la morfina puede ayudarme ya”. ¿Y si se fijase en un detalle insignificante? Podría decir algo en plan: ” ¿Qué habrá sido de aquel llavero que me regalaste hace años?”. “El que tenía forma de herradura”. No. No dice nada en su lecho de muerte. La que habla es ella, Brenda. Dice: “Perdí tanto tiempo por tu culpa, Michael”. “Perdí los mejores años de mi vida”. Buenos días. Nunca te he dicho cuánto siento que la cosa acabara así con Julian. Quería disculparme por él. No tienes por qué, no es culpa tuya. Seamos sinceros: como padre, podría haber hecho más. En realidad, Julian percibió un aroma. Ahora también lo noto yo. ¿Qué aroma? El de la libertad. Ya. Conozco ese aroma. ¿Mi padre no te ha dicho nada sobre lo de la reina? Se negó a ir a Londres y dirigir sus “Canciones sencillas” para ella. Ni una palabra. Tenéis una amistad muy rara. ¿Rara? No, es una buena amistad. En una buena amistad solo se cuentan las cosas buenas. Lo de la reina no debía serlo. Dijo que no podía dirigir las “Canciones sencillas” porque solo mi madre podía interpretarlas. ¿Dijo eso? Sí, al emisario de la reina. Tarda años en decir algo romántico y se lo dice al emisario de la reina. A veces me mira mientras duermo. Ayer me acarició la mejilla por primera vez en su vida. Pero no estaba dormida, solo fingía estarlo. Los padres sabemos cuando los hijos fingen dormir. Hace años que no vas a ver a Melanie. ¿Por qué no vas? Venecia está ahí al lado. ¿No te parece? Hay una cosa que me da vueltas en la cabeza. ¿Qué? ¿Cómo habría sido acostarse con Gilda Black? Ya. Yo también me lo pregunto. Mentiroso. ¿Sabes cuál es la diferencia entre tú y yo? ¿Cuál? Que, en el fondo, a mí nunca me gustó demasiado la vida. Brenda quería hacer de Eva Braun. Fue hace un siglo. Se pasó seis meses preparándolo. Llevo semanas estudiando a los huéspedes del hotel. Os he observado a ti y a Fred meticulosamente. A Lena, a los rusos, a los árabes, a los jóvenes y a los viejos. Acabo de llegar a una conclusión. Tengo que elegir. Tengo que elegir lo que vale la pena contar: el horror o el deseo. Yo elijo el deseo. Tú y todos los demás me habéis abierto los ojos. No vale de nada perder el tiempo con el sinsentido del horror. No puedo interpretar a Hitler. Quiero hablar de tu deseo, del mío. Puro, imposible o inmoral. No importa, es lo que nos mantiene vivos. ¿Quién es? Dios. ¿Cómo que quién es? Miss Universo. Pero Radio Así parece otra. Está irreconocible. Se ha transformado de tanto ver películas de robots. Disculpe. Sr. Boyle, ha venido alguien a verlo. ¿No ve que estamos disfrutando del último idilio de nuestras vidas? ¿Quién es el pelma? Brenda Morel. ¿Brenda Morel? ¿Está aquí? ¿Qué es eso? Parece un accidente. Se llama “Prisión alpina”. Es de un artista local. Al ser humano le encanta el patetismo. Sí. ¡Brenda! ¡Qué alegría! ¡Qué maravilla de sorpresa! Hola, Mick. Estás fabulosa. Eres la viva imagen de la sensualidad. Te confundes con el siglo pasado. ¿No podías esperar más? Acabo de terminar la última versión. Se nos resistía la última escena pero, ayer, eureka, por fin apareció. Ahora que estás aquí en carne y hueso, ya podemos dártela. ¿No dijiste que estabas en Los Ángeles? ¿Qué haces por Europa? Brenda Radio ¿Desde cuándo nos conocemos? Jesús, me pones en un aprieto. Deja que cuente. Desde hace años. ¿Cuántas películas hicimos juntos? Nueve Radio ¡Diez! Once. Tras años de amistad y películas



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