NouCinc.2 95.2 FM Terrassa

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En su habitación, no para de llorar. Nunca había visto a nadie llorar tanto. Dicen que el ojo puede producir lágrimas durante tres días seguidos. Yo también lo he oído. ¿Sí? En un documental de la BBC. Está en su lecho de muerte y le dice: “Veamos un último documental de la BBC, cielo”. Bueno, dejémoslo ahí. No creo que sea cierto, lo de los ojos. Lo leí en una revista. Siempre exageran las cosas para vender más. Te estás desviando del tema. Tienes razón. Julian es un cabrón. Como su madre, ¿te acuerdas? Sí. Voy a llamarlo. ¿Y convencerlo para que vuelvan? Imposible. Julian, soy tu padre, aunque en este momento, visto lo visto, dudo de que seas mi hijo. ¿Por qué estás siempre tan seguro de que no van a hablar? Sé algo sobre ellos. Me lo dijo el camarero. ¿Qué? No te lo digo. Suéltalo ahora mismo. Además, puedo sobornar al camarero. Un billetito y Radio Está bien, te lo diré. Son mudos. Serás cabrón. Devuélveme el dinero. Todo. Mira que eres inocente. Era una broma. No son mudos. ¿Qué ocurre? Algo bastante banal, papá. Me enamoré de otra. ¿Una de ? No, no tiene . Tiene años, una edad razonable. Me da igual, la has cagado que da gusto. Es tu opinión. Lena era una chica extraordinaria. Por lo que veo ahora, demasiado para ti. Puede. Demasiado inteligente. ¿Para qué me has hecho venir? No voy a cambiar de opinión. Eso dicen todos al principio. Después acaban suplicando por volver. Mamá te dejó y nunca te pidió volver. ¿Qué te había dicho? ¿Ves de dónde le viene a este imbécil? ¿Se puede saber quién es la fulana esa? Yo. Yo soy la mujer por la que ha perdido la cabeza. Vamos a casarnos en cuanto tenga el divorcio. ¿Y quién coño eres tú? Soy Paloma Faith. Y no soy ninguna fulana, soy cantante. Usted perdone. ¿Puede dejarnos solos un momento? Está bien. Pero no demasiado. Perdóname, Julian, pero solo quiero entender qué pasa. Lena es una mujer preciosa, un sueño. Esta de aquí es la mujer más insignificante sobre la faz de la Tierra. ¿Qué coño le ves? ¿Quieres saberlo? Sí, quiero saberlo. Es muy buena en la cama. ¿Quién es la zorra esa? Se llama Paloma Faith. ¿A qué se dedica? Al trabajo más obsceno del mundo. ¿Es prostituta? Peor, es una estrella del pop. ¿Una estrella del pop? ¿Y qué dijo Julian sobre ella? Ya te lo he dicho. No es cierto. Farfullaste algo incomprensible. Era Julian el que farfullaba. No tenía las ideas claras. A mí no me dio esa impresión. Debió tomar decisiones en dos horas. Se fue de casa, buscó un piso, llamó a un abogado Radio No parecía confundido. Me repites que es fea e insignificante. Entonces, ¿qué ha visto Julian en ella que no veía en mí? ¿Cómo voy a saberlo yo? ¡Has dicho que Mick se lo preguntó! ¿Sí? Sí, eso has dicho. Quiero saber lo que contestó. No me acuerdo. Me estás cabreando, papá. Lo recuerdas perfectamente. Mientes fatal. De verdad, masculló algo sin sentido. Si no me lo dices, me pongo a gritar ahora mismo. Quiero saber lo que dijo. ¿Qué tiene esa zorra que yo no tenga según Julian? Quiero saber lo que dijo. Dijo Radio ¿Sí? Que era buena en la cama. No hacía falta que me lo dijeras. Créeme, Lena. Te entiendo. De verdad. ¿Me entiendes? Qué me vas a entender. Mamá me habría entendido. Se encontró en la misma situación contigo docenas de veces. Hacía como que no se enteraba. Tuviste un sinfín de amantes, pero ella siguió adelante. No solo por nosotros, sobre todo por ti. Te quería, por eso te perdonaba. Pasara lo que pasara, quería seguir contigo. Pero ¿quién eras tú? ¿Quién? Es lo que siempre me he preguntado. Nunca nos dabas nada. Ni a mí ni a ella. Nada. Se lo dabas todo a tu música. Música, música, música. En tu vida solo había música. Y aridez. Ni una caricia, ni un abrazo, ni un beso. Nada. No sabías nada de tus hijos. No sabías si éramos felices, si sufríamos. Nada. Mamá llevaba todo ese peso. Lo único que le decías en casa era: “Silencio, Melanie”. Y mamá nos lo explicaba: “Silencio, papá está componiendo”. “Silencio, papá está descansando para el concierto”. “Silencio, papá está al teléfono”. “Silencio, Stravinski vendrá a casa esta tarde”. Querías ser como él, pero no tenías ni una gota de su genio. “Silencio, Melanie”. Es lo único que sabías decir. No sabías nada de mi madre. Nunca la cuidaste. Incluso ahora, no le has llevado flores en diez años. Y aquella carta. ¿Crees que mamá no la leyó? Te equivocas. La encontró y la leyó. Yo también la leí. Seguro que ni siquiera la recuerdas. La carta en la que confesabas tu amor por un hombre. Mamá también tuvo que soportar esa humillación. “Mi necesidad de experimentar con la sexualidad”, según tú. La música no era suficiente, también tenías que experimentar con la homosexualidad. Te importaba una todo lo que la atormentaste. No vengas con que me entiendes porque no tienes ni puta idea. ¡Déjame en paz! ¡Me muerdo las uñas porque me da la gana! Esta mañana eché una meada enorme. No sabes qué contento me puse, más que en mucho tiempo. Me alegro por ti. Era un chiste, Mick. No fue para tanto. No hagas chistes sobre la próstata, es un tema serio. Siempre picas, Mick. Llevas creyéndote cada una de mis palabras durante años. Invento historias, Fred, tengo que creérmelo todo para inventar cosas. ¿Te acuerdas de cuando me dijiste que no recordabas a tus padres? No, no me acuerdo. Sé que te acuerdas. Pues me di cuenta de que yo ya no solo no recuerdo a mis padres sino que tampoco mi infancia, por ejemplo. No recuerdo nada de ella. Solo me acuerdo de una cosa. ¿De qué? Del momento exacto en que aprendí a montar en bici. Y esta mañana, como por arte de magia, recordé el instante posterior. ¿Cuando te caíste? ¿Cómo coño lo sabes? Le pasa a todo el mundo. Aprendes algo y, con la alegría, te olvidas de frenar. Con sus fallos e imperfecciones, cada uno dirige su vida a su manera. Cuando somos bellos en el fondo Radio ¿Cómo va el papel? Bastante bien, la verdad. Tiene detalles interesantes. Bien. Quizá el problema sea que Julian y yo no tuvimos hijos. No sé cuál es el problema, pero no voy a animarte con mentiras, hablando de cosas que no sé. Tenías razón. Solo entiendo de música. ¿Sabes por qué? Porque no requiere palabras ni experiencia. Es lo que es. Tu madre



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