Smile Fm Torrevieja 98.9 FM Torrevieja

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Turandot Radio Atenta, que comienza. Papá, dile a Delfina que no se vaya. Te prometo que se lo diré. Duérmete, Marina. ¿Quién es? ¿Qué quieres? Lia No está, ha salido. ¿Adónde? Al restaurante Colombo ¿Dónde está Colombo? En el centro, junto a la plaza Castello. En un callejón a la derecha, no se cómo se llama. Gracias. Mira, Olga ¿Te encuentras mal? Está empapada. Piazza Castello Colombo Por suerte, estaba en el restaurante. No sabes lo que he sentido cuando la he visto en esas condiciones. ¿Pero qué ha hecho? Se ha escapado para venir. Te buscaba. Cuando la hemos visto ya tenía fiebre. Y no hacía más que repetir tu nombre. Vamos. Que esté tranquila. No más de dos personas en la habitación. En una hora le daré otra pastilla. Bien, doctor. Nos vemos más tarde. Buenas noches. Es muy grave. Le he puesto una inyección para el corazón. Volveré dentro de poco. Cualquier cosa, llámenme. Le acompaño. Marina, soy yo, Delfina. ¡Usted! Mi hermana me lo ha contado todo. Se lo agradezco. ¿No habrá cambiado de idea? Marina está muy mal. Tiene pulmonía. ¿Quiere verla? Marina Marina mia Delfina Maria, ponlo a hervir. Maria ¿Pero aun estás aquí? Antonio No, querida. De nada sirve llorar. Estoy tan desesperada. ¿Has comprendido todo el mal que has hecho marchándote de ese modo? No lo digo por mí, que ya deberías saber que te quería, sino por Marina Otra vez te llama. Sólo te quiere a tí, ¿Por qué te has ido Radio sin una palabra, sin almenos despedirte? El médico ha dicho que sólo un milagro puede salvarla. Así que reza para que se cumpla. Antonio Adelante. Sr. Giacomo, fuera hay una visita. Una srta. que pregunta por ud. ¿La nueva maestra? No, no es de aquí. Que entre. Muy bien. Acomódese. Por favor. ¿Puedo preguntar qué desea? ¿Le manda la maestra? No me manda nadie. He venido en tren. No encontraba la casa. Va bene ¿Y qué? ¿Qué más? He viajado mucho. Vivo en Turín. Confieso que nunca había pensado en venir aquí. Me he decidido en un momento. ¿Pero quién eres? He venido para verle. Y para decirle algo que le concierne. Me llamo Radio Delfina Quítate el sombrero. Ven, acércate. Te he hecho llamar tantas veces. ¿Por qué nunca me has respondido? Delfina No podía quererle. Le hizo mucho daño a mis padres. Esa fue nuestra cruz. Tu padre se llevó a nuestra única hija. Se querían, se querían tanto Radio hasta el final. ¿Esta era mamma? Si Aquí tenía años. No me acuerdo de ella. No tengo ni una triste fotografía de ella. Y papá era tan bueno Radio Adelante. ¿Qué hay? Sr. Giacomo ¿Preparo el almuerzo? Sí, prepáralo. ¿Se quedará la Srta? Claro que se queda. Qué pregunta. Anda, anda. ¿No pensarás irte, no? No He venido para quedarme. Si me quieres. Delfina Abuelo. Mira, abuelo. Creo que así ya está bien. Estupendo. Y ahora pondremos esto, y esta oveja. Verás que fiesta para los niños de la escuela. Todos los años me emociono mucho. Vienen aquí, se llevan los regalos, Se comen la tarta de Sofía. Y se van tan felices. Esta ponla allí, porque a las ovejas las han cogido los pastores. Creo que así ya va bien. Pon a los pastores. Pero tú no has visto el corderito. Enséñamelo. Míralo. Y aquí Radio los Reyes Magos. el burrito. il carnero, la estrella fugaz. Déjame verlo, papa. Adelante. Retírate. ¿Dónde están los Reyes Magos? Espera, pequeña, que leo esta carta. Rápido papà Ahora que por fin ha demostrado comprender el sacrificio de Delfina, puede saber que ésta se encuentra con su abuelo y que ha encontrado la serenidad. Saludos. Lia Paoli. Bravo. Gracias. Los regalos los veremos luego. Ahora id a comer la tarta que Sofía os ha preparado. Dad las gracias al sr. Ranieri Gracias. ¿Tu no quieres tu regalo de Navidad? No Ven conmigo. Espera. Son cosas tuyas. Tu pobre madre no se las pudo poner Radio Te las pondrás tú. Pero abuelo, yo Radio Anda, anda Radio Te las pondrás cuando te cases. No Quizás no me case nunca. Cosas que se dicen, hija mia. Ven a verte al espejo. Mira qué bien te sientan. Sr. Giacomo, fuera hay un señor. ¿Un señor? ¿Quién es? No lo sé. Dice que quiere hablar con ud. Ahora vengo. Permiso. Ve. Buenos días, ¿Ud. quién es? Antonio Ravaldo Me lo había imaginado. ¿Le ha hablado de mí? Me lo ha contado todo. Quizás no todo. Delfina no sabe por lo que he pasado. He sido muy injusto con ella Me imagino. Cometió un error, y quizás fue ser demasiado justa, y considerar el dolor de los demás más importante que el de ella misma . Lo sé. Ahora conozco su generosidad. Todos somos culpables con ella. Es cierto. Tenemos que hacer que nos perdone. Yo también obré mal con ella, Confesión muy amarga para un abuelo. Sin embargo, me consuela que Delfina haya encontrado la paz en mi casa. ¿Para qué molestarla ahora? Mi niña le necesita, más que a una madre. Lo sé. Delfina decidirá. aunque yo deseo tenerla aquí no le pondré trabas. Pero le aconsejo que no le haga precipitarse. Déjele un tiempo para que medite. Todo lo que le ha ocurrido ha sido violento y precipitado, y ella no desea más que dulzura. Tiene ud. razón. Espero poder saludarla. No le diré nada que pueda turbarla. Está bien. La llamo. Marina te necesita. No habla, no hace más que preguntar por tí. Te lo ruego. No te diré nada más. Cuando hayas encontrado tu tranquilidad, podrás tomar una decisión. Igualmente sabes que te espero, con la certeza de que vendrás. Dile a Marina ¿El qué?



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