Rock & Gol Rock FM 98.1 FM Alicante

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en manos de una madrastra que tenga otros hijos, y la mía se acabe encontrando en una condición de inferioridad. ¿No es justo lo que digo? Es justo. Entonces, ¿Por qué he de perder la esperanza de que no se case conmigo? De momento es algo difícil porque ni yo misma lo deseo. Adoro mi libertad y mi trabajo. Y con una hija de por medio, quién sabe lo que pueda pasar. ¿Me entiende? Entiendo. Tiene pinta ud. de ser una chica estupenda. ¿Por qué separar a una madre de su hija para siempre? Marina podría odiarla algún día. Si, entiendo qué quiere de mí. No le pido una promesa. Me fío de su conciencia. Puede fiarse. ¿Podría darme el nombre de la persona que le ha hablado de mí? No, lo he prometido. Mamma, acompaña a la srita. No, gracias. ¡Ha sido usted! Voy por la niña. No, no es necesario. Está jugando con María. No vaya. Entiendo que haya necesitado estar sola en este momento. ¿Qué sabe ud.? Wanda es mi hermana. ¡Su hermana! Y por eso estoy aquí. El ingeniero quiso darle esa garantía. Ha sido bueno, sin embargo Wanda sigue esperando. Espera a que él se conmueva y decida algún día desposarla. Yo no confío en ello, pero soy su hermana y debo actuar como lo hago. Comprendo. Pero ud. no debe ponerse en mi contra. Yo no he hecho nada malo. No sé qué le habrá dicho Wanda. Pero créame, no es mala. Quizás, estando con él se hubiera convertido en algo mejor. Quizás pueda todavía cambiar y sentirse como una madre para Marina. Quizás. Y por eso me voy. ¿Quiere irse? Si Y sólo le pido que tenga mucha paciencia con Marina. Se lo prometo. Pero sufrirá mucho cuando se vaya. Delfina Corre, papá está al teléfono desde Roma y quiere hablar contigo. Si, ahora mismo voy. Srta. Delfina No le diga nada al Ingeniero. Descuide, no sabrá nada. Sí, papá. Ayer fui al cine con Delfina. Si, con Delfina Aquí está. Diga. Buenas noches ingeniero. Si, srta, soy yo. Delfina, querida. Quería sentir tu voz, y decirte también que espero volver pronto. ¿Contenta? De acuerdo. Si, ingeniero. ¿Está ahí Tilde? Ya me parecía que no eras la misma Delfina. Confía en nosotros. En nuestro amor. Si, claro, ingeniero. Entendido. buenas noches. ¿Por qué se ha ido? Está cansada. No se encuentra muy bien. Tienes que ser buena, Marina. Hola Radio portero prepáreme una cama en el tren directo a Turín. y hágame la cuenta. Está bien. Srta. Gracias srta. Delfina Bienvenido, ingeniero. Buenos días, Andrea. ¿La srta. Delfina está en casa? La srta Radio se ha marchado. ¿Marchado? Si, señor. Tráigame a la srta. Tilde Y ve a por la maleta. De acuerdo. Adelante. Buenos días, ingeniero. ¿Ha tenido un buen viaje? ¿Por qué se ha ido Delfina? ¿Qué ha pasado y adónde ha ido? No lo sé. Esta mañana Adela se ha encontrado la habitación vacía. No estaba ni su ropa. Debe haberse ido esta noche. ¿Pero anoche no le dijo nada? No, nada. ¿Ha venido alguien a por ella? Nadie. Me preocupa Marina. No ha querido ni comer. Le he dicho que la srta. ha recibido un telegrama y que volverá mañana. Dile a Marina que venga. De acuerdo. Papá, delfina ya no está. No llores, verás como vuelve. No llores. ¿Me comprarás aquel bolsito? Claro, te compraré lo que quieras. ¿De veras? Siempre prometes, y luego Radio No, esta vez mantengo la promesa. Mañana Girardi me pagará el retrato de su mujer. Y mañana será fiesta. Si Invitaremos a Giorgio Claretta, a Alberto Beatrice, y nos divertiremos todos como locos. Y no te hagas el Romeo con Claretta No te pongas celosa. Es agua pasada. Júramelo Te lo juro. ¿Quién será? ¿Has pagado el alquiler? Sí. ¿Quién es? Soy yo, Delfina Ahora voy, un momento. Métete allí. ¿Quién es? Una clienta. Te lo explico luego. Tú calla. Disculpa si no te he abierto al momento. Siéntate, por favor. Estoy exhausta. Todos esos escalones. ¿Te sorprende verme aquí? Y me lo preguntas Radio ¿De dónde vienes? ¿Has dejado aquella casa? Sí, he vuelto a la pensión. Quizás consiga otra vez el puesto en la editorial. Estoy tan sola. No puedo más. No temas. Has hecho bien. Ya no estás sola, te esperaba tanto, con mi amor y con el dolor de haberte hecho sufrir tanto. Pobre Mario Pero me haré perdonar. Nos casaremos enseguida. Dejaremos esta ratonera y nos iremos a una casa nueva. Un bonito estudio. Seremos tan felices. Ya verás que hasta tu abuelo Te lo ruego, Mario. Sabes que no quiero oir hablar de él. Lo sé, tesoro, pero hay que pensar en el futuro, para hacerse un nombre, una carrera, o almenos para intentarlo. Una bonita casa, una sala de exposiciones en Roma, en Milán, en Venecia. Verás cuántas cosas nos comprará el abuelo. Será como la lotería de Tripoli Y yo seré el décimo de lotería, ¿no? Te equivocas, para mí el dinero del abuelo no existe. No iremos a pedirselo, pero te lo mandará como ha hecho otras veces. No veo el motivo por el que tengas que rechazarlo. Por orgullo inútil. Ya, por orgullo. Pero tú no cuentas con mi dignidad. He hecho mal en venir. Me he equivocado. Creía que encontraría un corazón lleno de comprensión. y no veo más que tu interés. ¡Delfina! Déjame. Tus palabras me han hecho comprender tantas cosas. Oyeme, Delfina No, ya no te creo. ¡Adiós! Delfina Vamos, tómate el jarabe. Así mañana ya estarás buena. Eso es. ¿Está bueno? No Retírate, ya me quedo yo con Marina. Buenas noches. Buenas noches. Hoy ha venido mi profesora de alemán. Me ha enseñado una poesía nueva. Ahora te la recito. Genial, veamos. Quiere decir que mi cama es como una pequeña barca. ¿Te gusta? Sí, mucho. ¿Y qué más? Sólo me he aprendido eso. ¿Te gusta? Mucho. ¿De quién es? De un poeta. Un señor que se llamaba Teller. Era muy amigo de los niños. Qué bien. Ahora tengo que ir a escribir, y tú a dormir. Buenas noches. Papá, ¿Cuándo volverá Delfina? No lo sé, pero está bien. ¿No estaba contenta con nosotros? Duérmete, cariño, duerme. ¿Nos hacemos amigas? Contigo sí. Y ahora dime, ¿Por qué te has escapado? Papá siempre está fuera, y no quiero estar más con Tilde y con María. Marina hoy sólo tomará la sopa y una manzana. Pues vale, pero Delfina come conmigo. Cuando te he visto estabas llorando. ¿Por qué llorabas? Te he visto muy bien. Cuando estés conmigo, no llorarás más. ¿Me lo prometes? Lo prometo. Atención, la Princesa



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