RNE Radio 3 99.0 Fm

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Yo guiaré uno y usted el otro. Juez, ¿está de acuerdo? Sí, por supuesto. Desde arriba del hotel, hasta el sótano. Se puede esconder un regimiento aquí. Revisamos todo el hotel. ¿Y el general? Creíamos que estaba con ustedes. ¡General! Aquí estoy. Gracias a Dios, general. Lo dábamos por perdido. Hacía un pequeño reconocimiento. Ahora, sugiero dividirnos e ir al sótano. ¿Se atreve a venir? Si así lo desea, general. ¿Seguimos juntos, juez? Por supuesto. Y usted conmigo. Gracias, señor. Por direcciones diferentes. Nos reunimos acá en quince minutos. En marcha. Lo está disfrutando. La última campaña del general. General. ¿Sí, señora? ¿Por qué me eligió? Sola quizá le resulte más fácil hablar. ¿Hablar? ¿Hablar de qué? De Saigón. Verá, sé lo que le pasó a su marido. Yo estaba allí. Creo que radio Por acá. Vera. Vera. ¿Hugh? ¡Hugh! Ilona. Ilona. Ilona. Ilona. ¿Alguna novedad? ¡Quédate conmigo! General. General. General. ¿Dónde fue? ¿Está muerto? Sí, está muerto. Mejor asegurarnos. Alguien ya se ha asegurado. Ha sido su última campaña, ¿no es así? Tres muertos. Ya dejó de ser una broma macabra. Por lo visto, el Sr. Owen cree que somos cada uno culpables de algunos crímenes. Que la ley no puede castigar. Es una locura. No obstante, por eso nos ha atrapado aquí. Para hacer justicia. Les diré una cosa. No hay nadie en el hotel. Lo revisamos de arriba a abajo. ¿Nadie? En el sentido que le da, probablemente no. Pero ahora estoy convencido que el Sr. Owen está aquí. ¿Cómo puede estarlo? ¿Habla usted de un hombre invisible, juez? No. Temo que hay que enfrentar el hecho que el Sr. Owen radio es uno de nosotros. Martino. Creo que es hora de tener una charla. ¿Un interrogatorio? No, nada especial. ¿Hay mucha comida en la despensa? La suficiente. Para los huéspedes que quedan. Una forma de economizar. ¿Cree que mataría a esos tres sin ningún provecho? Mire, amigo. No se enoje. Sólo pensamos que podría saber cómo salir de aquí. No hay forma de que ustedes puedan marcharse. ¿Así que hay una manera? Quizá. Pero no diré nada más. Puede costarme la vida. O la suya. Enseguida estoy lista. Bien. Te prometo una velada desastrosa. ¿Podrías radio ? Sí. Hugh, ¿crees que Owen es uno de nosotros? Sí, lo creo. Perdón. Está desabrochado. Entonces radio debe ser uno de los otros cinco. De los siete. ¿Por qué siete? Porque radio no tiene porqué ser un hombre, ¿no? Creí que usted no bebía, doctor. Nunca lo hago salvo en momentos difíciles. Nunca confío en un hombre que no bebe. ¿Nos vamos a quedar sentados adivinando quién es el Sr. Owen mientras nos asesina uno por uno? Debe haber radio sí sólo pudiéramos salir de aquí. Sí se puede, tal vez Martino lo sepa. ¿Cómo va el Sr. Owen a salir de aquí radio radio después? ¿Pensaron en eso? Creo que debemos suponer que tiene una forma que sólo él conoce. Quienquiera que conozca ese secreto, debe ser el asesino. Al menos que alguien lo descubra por accidente. ¿Se le ocurre algo, juez? ¡No! ¿Y a usted, doctor? Hugh, ¿tienes alguna idea? ¿Por qué no le preguntamos a Martino? Él vino primero. ¡Pueden irse todos al infierno! Lo siento. Lo siento mucho. ¿Sabe? Creo que deberíamos vigilar a Martino. Pienso igual. Voy arriba. Bueno, buenas noches. Está frio aquí. Sí, está bastante frio. Y bastante solitario. Sí. Estoy de acuerdo. Podría no ser Martino. No, podría no serlo. ¿Entonces quién? Dígame, doctor. ¿Cierra su cuarto cada noche? Sin falta, juez. ¿Y usted? Pues lo haré esta noche. Después de usted, juez. Doctor, faltaba más. No, no, no, por favor. Después de usted. Estimado doctor, por favor. Muy bien. Vayamos juntos. ¿Qué cree ser usted? ¿La víctima? Tal vez. ¿Dónde estaba? Contemplando el desierto. No la vi desde mi ventana. Puede que no. Sólo quería tomar aire fresco antes del desayuno. ¿Vio a Martino hoy? No. ¡Martino! ¡Martino! ¡Martino! ¡Martino! ¿Dónde está usted? ¿Cómo durmió anoche, juez? Como un lirón. ¿Y usted? ¿Alguna pesadilla? No. Lamento decepcionarlo. Me alegro que alguien durmiera. Yo no pude. Bueno. Se fue. Era de esperar. ¿Quién se fue? Martino. Quizá envie ayuda. No apostaría a eso. Dios mío. Puede ser un truco. Pero usted dijo que había desaparecido y ahora esto. Quizá está escondido en alguna parte. Esperando. O usted lo vio. No. ¿Cómo es eso? La Srta. Morgan estaba afuera. La vi entrar. Di un paseo por el desierto. ¿Sola? Por media hora. ¿Sola? Sí. Y estaba con el general al ser asesinado, ¿no? ¿Qué es esto? ¿Un juicio? Quizá el Sr. Owen lo planeó de este modo. La cinta decía que asesinó a su marido. Lo que le pasó a él no tiene que ver con esto. Entonces es verdad. Pero no fue asesinato. ¿Y qué fue? Un pasaporte. Yo necesitaba un pasaporte. ¿Cómo es eso? No entiendo. Mi familia era rusa. Tras la guerra terminamos en Shangai. Mi madre murió y mi padre me llevó a Saigón. Fue asesinado allí unos años después. ¿Allí estaba el Gral. Salvé? Sí. Vamos, continúe. Canté en clubes nocturnos. Y entretenía a los clientes extranjeros, en la forma que ellos querían ser entretenidos. Recibí una carta de un amigo de Europa. Decía que había chances para mí de trabajar en París. Oiga, nos habló algo de un pasaporte, pero no explicó cómo hizo para viajar sin uno. Conseguí uno, querido. Me casé con uno. Pero el pensó que me casaba por amor. Un tonto. Él se casó por amor. Siga, ¿qué pasó? Conseguí lo que quería. Un pasaporte. Y cuando le dije la razón para casarme, tomó una pistola y se voló la cabeza. Uno por uno nos fuimos confesando. Seis indiecitos con una colmena quieren jugar, un abejorro a uno picó y cinco han de quedar. Bueno, ya que estamos en pleno desierto no creo que eso pase. ¿Por qué no tomar miel en el desayuno? Sí, buena idea. Uno radio dos radio tres radio cuatro radio cinco radio ¡Dios mío! Hugh. ¡Doctor! ¡Hugh! No los he visto. El desayuno. Sr. Blore. ¿Sí? Mire. ¡Cinco! ¡Es imposible! ¿Sr. Blore? ¿Dónde están todos? ¡Hugh! ¡Hugh! ¡Dios mío! Aquí está su abejorro. ¡Dios mío! ¡Aléjate! ¡No me toques! ¡No me toques! La Srta. Clyde tiene razón. Ninguno de nosotros está libre de sospecha. ¿Puede dejar de hacer eso? No entiendo cómo pueden jugar en momentos como éste. Despeja la mente, Blore. ¿Qué más podemos hacer?



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