Radio Cadena Ser Almeria 88.8 Fm

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No está. Ayer recibimos el último telegrama. Todo parecía ir en orden. Ya entiendo por qué el señor arquitecto nos quería lejos. Deme el número. Pero si acabo de Ilamar. ¿Tienes una ficha? ¿Otra ficha? Déjame en paz. Muy guapa. ¿Quién es? Una de Roma. ¿La jefa? Casi. ¿Me da el numero? . Siento que esté tan contrariada. Pero las quejas debe darlas a quien corresponda. ¿A quién quiere que se las dé si no hay nadie? Los arquitectos duermen bien. ¿A qué hora se levantan en Turín? Depende. Yo me levanto a las . ¿Y qué? No me haga perder la paciencia. Ah, ya ha Ilegado. Por fin. No es fácil hablar con usted, sobe todo por la mañana. Estoy indignada. No me diga. ¿Por qué? Yo estoy encantado de conocerla. Y si no se ofende le diré que creía que era mayor. Por favor. ¿Quiere un aperitivo? Perdone, pero quiero irme ya. Nos lo subirán. ¿Quiere un Bitter, un Campari? No bebo. ¡Venga! Es la hora del aperitivo. Un Bitter, un Martini y dos Punt e Mes. Gracias. Vamos a trabajar. Ponlo todo a mi cuenta. Adiós. Ponme algo. Espere, señorita, no sea así. Nos han tomado el pelo, nos han engañado. De usted acepto insultos. Por supuesto. Estamos a . Ni un niño de un año pensaría que estará terminado para el . ¿Es que tiene hijos? Los cumplidos no le servirán de nada. No tengo hijos pero podría tenerlos. Usted no. ¿Y eso? Para tener hijos hay que tener un sentido de la responsabilidad. ¿Cómo está? Despierta. Quiere ver a la señora. Yo soy su madre. ¿Qué te pasó? ¿Cómo pudiste? Mamá. Sí, mamá. Te has vuelto loca. Mira qué cara tienes. Qué noche me has hecho pasar. Debo tener una cara también Radio Mira. ¿Es verdad? Tenías que ser tú. Dime Radio No hay nada que decir. Si estás aquí, ya lo sabes. ¿Dónde está? Quiero verla. No, no puedes. Escucha. ¿Qué pasó anoche? ¿Anoche? Pasó Radio Espera, no me acuerdo. Estábamos juntas. Cuando me fui, Rosetta se quedó contigo. ¿Conmigo? ¡No! Sólo la vi un momento. Salió después de ti, con Franco. ¿Franco Bucci? Sí, siempre ha estado pegada a éI. Siento que se haya alarmado tanto. No tiene práctica en estas cosas. Siempre es igual. Parece que no vayan a acabar nunca y de pronto Radio ¿Nunca ha ido a un ensayo de teatro? Casi siempre te preguntas cómo saldrá. Y se produce el milagro. En Italia somos especialistas en milagros. Prefiero contar con mis fuerzas. Es mi costumbre. Ya lo veo. E intento adaptarme. Es más, ya me he adaptado. ¿No ve que aún no hemos comido? No es por nada, pero si va a seguir así, dígalo. Y hago testamento mientras pueda. Hágalo si quiere. Porque desde hoy no tendrá tiempo ni para comer ni para dormir. Quiero que los obreros hayan acabado para el sábado. Claro, está previsto. ¿Y si cogemos unos trabajadores extra? ¿Por qué no? Son tan simpáticos. Y también el doble de estucadores. Que quede claro que los gastos del trabajo extra no son cosa mía. Yo pago según el presupuesto. Me habría ofendido si pensara lo contrario. ¿Entonces vamos arriba? Franco, te esperamos. ¡Ya voy! La policía está investigando. ¿Y qué puedo hacerle? No sé nada. Es imposible. Salió contigo. Vale. Salió conmigo. Cogimos el coche y nos quedamos allí hablando. ¿Y qué te dijo? Nada. ¿Qué iba a decirme? Yo tenía sueño. Le pregunté si quería dar una vuelta. Me dijo que no y la Ilevé al hotel. ¿Subiste con ella? ¡No! Te digo que la Ilevé y punto. Hasta pensé: “Menuda es ésta, te persigue, y luego huye”. Franco Radio Haced lo que queráis. Yo no sé nada. Y además no ha muerto, así que esto es ridículo. Adiós. Dime qué ha ocurrido. Nada. Rosetta se emborrachó. Deberíamos hablar con Rosetta cuando esté mejor. Se ve que no la conoces. No dirá nada. ¿Y entonces? Vuelvo al hospital. Yo también. No, no quiere ver a nadie. Si te ve a ti, ¿por qué a mí no? Rosetta no se tomó el Veronal para contrariarte. Gianni. ¿Me Ilevas al centro? A la periferia te voy a Ilevar. Venga. Adelante. He descubierto una cosa, una cosa muy importante. Debo buscar un número de teléfono. Sólo puede ayudarme usted. ¿Yo? Tenga paciencia. Desde esta mañana no he parado. Discúlpeme. ¿Cómo está su amiga? Mejor, mejor. Le han hecho un lavado de estómago. Horrible. Pero antes de tomarse las pastillas anoche Rosetta intentó telefonear a alguien varias veces. La policía debe saber a qué número, y acabará diciéndoselo a los padres, pero mientras tanto Radio No entiendo. Tengo que descubrir a quién Ilamaba Rosetta. Si consigo saberlo tendré alguna idea de por qué quiso matarse. Escuche. No nos conoce ni a Rosetta ni a mí pero sus padres no valen para nada. ¿Pero qué puedo hacer yo? Usted vive en este hotel. Basta con darle . liras de propina a la telefonista que estaba de servicio. No hacemos nada malo. Es para ayudar a Rosetta. No sé, no sé Radio Puedo intentarlo. Hay una camarera que parece muy despierta. ¿Lo intentamos? Sí, sí. Su casa de modas hace buena publicidad. Las modistas suelen vestir fatal. Bueno, en fin Radio Ah, utiliza una crema grasa. Las mujeres prefieren los productos caros, pero para mí son mejores éstos. ¿Cuáles? En Roma, nuestra casa ofrece Ginette. Es una pequeña firma de belleza. ¿La conoce? No. Mire, se lo pone en la cara y se pasa un pañuelo con agua caliente



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